Algemesí

Archivo
Ubicación

Biblioteca Municipal de Algemesí, calle Lluís Vives, Algemesí.
Coordenadas: 39.1936, -0.4359

La memoria de una ciudad entre ríos

El Archivo Municipal de Algemesí es el servicio encargado de gestionar, conservar y garantizar el acceso a la documentación municipal. Más allá de su función administrativa, el archivo representa la memoria institucional de la ciudad y garantiza tanto los derechos de la ciudadanía como la preservación del patrimonio documental para las generaciones futuras.
Sus orígenes se remontan a la consolidación administrativa de la villa durante los siglos XVI y XVII, cuando Algemesí obtiene su independencia jurisdiccional y se configura como Villa Real.
El archivo custodia documentación esencial para comprender la evolución política, económica y social del municipio. Entre sus fondos destacan los privilegios reales de 1574 y 1608, los Manuales de Consejo desde 1641, documentación vinculada a la Acequia Real del Xúquer, padrones históricos, expedientes administrativos y diversos fondos gráficos y personales, como el del arquitecto Joan Segura de Lago.
Desde 1991, el archivo se ubica en el edificio de la Biblioteca Municipal, antigua Escuela Cervantes construida en 1902. El espacio dispone de un depósito documental con armarios compactos y un área técnica de trabajo. Paralelamente, el Ayuntamiento conservaba documentación de gestión e intermedia en plantas bajas y sótanos municipales.

El impacto: más de un metro de agua y meses de inundación

El 29 de octubre de 2024, la DANA que afectó a la provincia de Valencia provocó el desbordamiento del río Magro. Algemesí fue uno de los municipios más afectados de la Ribera Alta, donde el agua y el barro inundaron calles, edificios públicos e infraestructuras básicas, dejando la ciudad incomunicada durante semanas.
El sótano donde se conservaba el archivo de gestión e intermedio quedó completamente inundado y permaneció anegado durante meses, agravando de forma crítica el estado de conservación de la documentación. Expedientes administrativos, documentación económica, recursos humanos y cientos de expedientes urbanísticos quedaron expuestos a humedad extrema, barro, sedimentos y proliferación biológica.
Los documentos presentaban deformaciones estructurales, adhesiones entre hojas, alteraciones de las tintas y presencia de hongos, comprometiendo tanto su conservación como la continuidad administrativa municipal. La situación afectaba directamente a la seguridad jurídica de los procedimientos y a la capacidad del Ayuntamiento para recuperar información esencial.

El rescate documental

Las primeras semanas tras la catástrofe estuvieron marcadas por la imposibilidad de acceder al sótano del Ayuntamiento. No fue hasta diciembre de 2024 cuando se pudo entrar en las dependencias afectadas y comprobar la magnitud real de los daños.
Ante la situación de emergencia, la Asociación de Archiveros Valencianos, el personal del Archivo Municipal, técnicos de la Generalitat y especialistas del IVCR+i iniciaron las tareas de evaluación y recuperación. Entre enero y abril de 2025 se llevaron a cabo los trabajos de selección, extracción y traslado de la documentación afectada a Fira València, convertida en centro logístico de recuperación del patrimonio documental afectado por la DANA. Allí comenzaron los procesos de estabilización, limpieza, desinfección y tratamiento técnico bajo la coordinación del IVCR+i y con la colaboración de personal técnico, voluntariado y trabajadores municipales.

Reconstruir el archivo, proteger el futuro

Actualmente, la documentación continúa depositada en Fira València tras las actuaciones iniciales de estabilización, mientras el Ayuntamiento estudia la reubicación definitiva del Archivo Municipal en un nuevo edificio más seguro y adaptado a las necesidades de conservación.
La DANA evidenció la vulnerabilidad de los depósitos situados en plantas bajas y sótanos, así como la necesidad de una transformación estructural de los servicios de archivo frente a episodios climáticos extremos. El futuro proyecto contempla depósitos documentales en plantas elevadas, control climático, sistemas de seguridad y protección contra incendios, espacios técnicos especializados y áreas de consulta y difusión.
La preservación del patrimonio documental no depende únicamente de conservar el papel. La digitalización y la planificación preventiva son ya elementos imprescindibles para garantizar la continuidad institucional ante situaciones de catástrofe.
El archivo no solo conserva documentos; conserva la capacidad de una comunidad para comprender su pasado, gestionar su presente y asegurar su memoria colectiva ante cualquier emergencia futura.